Inicios
Las primeras reuniones
La historia de la Iglesia Presbiteriana Divino Redentor comenzó con la fe y el esfuerzo de un grupo de hermanos que anhelaban tener un lugar donde reunirse para adorar a Dios.
Entre los primeros creyentes estuvieron Pedro Celestino Itzá, Luciano Uitzil May, Anastacio Can, Emilio May y su familia, don Nicolás May y su familia, así como la familia Uitzil.
Gracias a la participación de estas familias y a la generosa donación de un terreno por parte del hermano Francisco Javier Uitzil Canché, se construyó una pequeña casa de oración de madera y tablas, cerca de donde hoy se encuentran las instalaciones de nuestra iglesia.
Aunque era un lugar sencillo, allí los hermanos celebraban sus devocionales, compartían la Palabra de Dios y fortalecían su fe. Tiempo después, la congregación adoptó el nombre «El Divino Redentor».
Los hermanos comenzaron a visitar a más familias de la comunidad y, por medio de la predicación del Evangelio y su testimonio, nuevas personas se acercaron a la iglesia.
“La iglesia fue floreciendo.”
Hno. Luciano Uitzil
Con el paso del tiempo, la congregación creció hasta alcanzar aproximadamente cincuenta miembros y fue constituida formalmente como iglesia. Su primer consistorio estuvo integrado por Luciano Uitzil, Bernabé Pech, Ricardo Can y Pedro Itzá; y como diáconos sirvieron Benjamín Uitzil, Augusto May y Santos Valentín Pech.
“Se sentía una unidad muy preciosa como hermanos en Cristo.”
Celestino Itzá
La iglesia continuó creciendo mediante la oración, el servicio, los devocionales y la predicación del Evangelio.
Así comenzó nuestra historia: en una sencilla casa de oración, sostenida por una fe firme, el amor entre los hermanos y el deseo de anunciar a Cristo como nuestro Salvador.

